jueves, 22 de marzo de 2012

Rusia ¿El aliado de Siria?


Las fuerzas del régimen sirio han impulsado nuevos ataques contra las zonas rebeldes alrededor de Siria, a pesar de una declaración del Consejo de Seguridad instando a ambas partes a aplicar "plenamente y de inmediato" el plan de paz del enviado conjunto de ONU y la Liga Árabe, Kofi Annan de la paz.

En el lado rebelde, el Ejército Libre Sirio (ELS) ha establecido un consejo militar para coordinar las operaciones alrededor de Damasco, lo que marca la llegada del conflicto a la capital siria luego de un año, según anunció en un video en línea el coronel Khaled Mohammed al-Hammud; el oficial anunció la creación del Consejo Militar para la región de Damasco y que estará a cargo del ELS.

Los enfrentamientos en Damasco coincidieron con la llegada de un equipo de supervisión, enviado por Kofi Annan, para buscar avances en su esfuerzo por iniciar un diálogo entre los protagonistas del conflicto en Siria, aunque la intensidad de los enfrentamientos en Damasco sugiere que la diplomacia ha logrado pocos avances en la solución del conflicto. Por el contrario, el ELS parecía haber avanzado significativamente en los últimos días luego que cayeron los enclaves rebeldes de todo el país, desde Idlib a Daraa.

En una carta abierta al Consejo Nacional de Siria (CNS), Human Rights Watch dijo que algunos de los ataques armados, por parte de combatientes de la oposición, fueron motivados por sentimientos religiosos y sectarios que surgen de la asociación de algunas comunidades con las políticas gubernamentales.

Human Rights Watch también señaló que se habían documentado violaciones generalizadas de las fuerzas del gobierno sirio, incluidas las desapariciones, el uso desenfrenado de la tortura, detenciones arbitrarias y el bombardeo indiscriminado de barrios. Pero la carta además acusa a los grupos antigubernamentales de la realización de los abusos que "no parecen pertenecer a una estructura de comando organizado o siguiendo las órdenes de la oposición cuyos líderes políticos están exliados.

Las repercusiones de la aprobación de la declaración para que Siria implemente el plan aprobado por ONU no se hicieron esperar. La Secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, elogió la declaración y le advirtió al presidente Bashar Al-Assad que lleve a cabo el plan de paz o la "presión será cada vez mayor."

Después de haber visto la rápida revolución en Egipto y el derrocamiento de Gaddafi en Libia, Turquía abruptamente se volvió contra Siria desde el inicio de los incidentes en el país. Turquía ahora alberga a grandes grupos de oposición siria y es refugios del Ejército Libre Sirio; la posición de Ankara es complicada ya que apostó a que podía disciplinar al régimen sirio con una retórica dura pero quedó encerrado en su propio discurso y ha perdido injerencia en el terreno.

Sin el respaldo de la ONU, la Liga Árabe o la OTAN, Turquía no está dispuesta a intervenir unilateralmente en Siria, mientras aunque tenga el mayor ejercito de la OTAN y una frontera de 900 km con Siria donde ya se han instalado más de 16.000 refugiados sirios y cientos más que llegan cada día. El 1º de abril, Turquía será la sede de la reunión de “Amigos de Siria” un grupo de contacto compuesto por Estados Occidente, del Medio Oriente y actores involucrados con Siria.

Mientras el levantamiento en Siria se va convirtiendo de un movimiento de protesta en una insurgencia armada, las diferentes partes de la oposición están tomando evidentes posiciones. Los movimientos islámicos -dentro y fuera del país- están compitiendo para ganar influencia dentro de las manifestaciones para obtener una mayor base de poder su Al-Assad cae. El papel de los grupos islámicos complica las opciones de países como EE.UU. o la UE que han manifestado su intención de apoyar a oposición; pero el riesgo de armar a los sectores radicales, sumada a la reciente ola de atentados suicidas, aumentan los temores de darle armas y poder político a posibles ramificaciones de Al-Qaida.

Al igual que sucede con la oposición política, los grupos islámicos no son una entidad homogénea y difieren desde los movimientos yihadistas violentos a los partidos políticos moderados como la Hermanad Musulmana, grupo que ha utilizado a la Primavera Árabes en los diferentes Estados para instalarse en la escena política tras los procesos electorales.

El liderazgo secular del ELS va a confrontar con la Hermandad Musulmana y difícilmente colabore con el Consejo Nacional Sirio (CNS), ya que la Hermandad no necesita de ellos para instalarse en el terreno pero son sunitas y desearán una cuota de poder. Los sectores salafistas, musulmanes ultraconservadores en sintonía con Arabia Saudita, también forman parte del abanico religioso; Sheik Adnan Al-Arour, un clérigo sirio salafista residente en el Golfo, aparece regularmente en monólogos por los canales de televisión sauditas llamando a la yihad contra el "infiel" régimen de Al-Assad.

La situación de Siria se está desnaturalizando de la forma que tuvo al comienzo y que se mantuvo casi durante un año, por lo que no se deben malinterpretar los cambios de Rusia y China dentro del Consejo de Seguridad respecto de la aprobación de ayer. Moscú ha comenzado a operar una sintonía fina de su posición diplomática en Siria, en parte por los cambios dentro del conflicto sirio y también luego de la elección de Vladimir Putin; el nuevo presidente ruso sostiene que no hay interés en defender a Bashar Al-Assad sino en una resolución el conflicto, por otra parte es sabido que Putin apoya el modelo de transición similar al de Yemen.

Bashar Al-Assad necesita algún tipo de solución política antes que sea expulsado del poder, dicha salida debe ser preferentemente pacífica y es aquí donde pesa el apoyo de Rusia ya que también sufre el costo político internacional de apoyar al régimen sirio. Que Rusia ajuste su política sobre Siria no significa que se aleje de la situación sino que está aprovechando de una correlación de fuerzas dentro del conflicto.

Moscú mantiene una estrecha coordinación con Beijing para que Siria no se enfrente al aislamiento diplomático al tiempo que aprovecha la baja predisposición de EE.UU. para liderar una intervención militar occidental en Siria; misma que sería imposible de acuerdo a las fisuras mostradas en la Conferencia de “Amigos de Siria” entre las potencias occidentales y sus aliados árabes.